Jorge Mario Bergoglio ponderó a su llegada a Corea del Sur, los esfuerzos hechos a favor de la reconciliación y la estabilidad en la península coreana.
Ante la presidenta surcoreana, Park Geun-Hye, y las diferentes autoridades del país, el Papa saludó “los esfuerzos hechos a favor de la reconciliación y la estabilidad en la península coreana”, el “único camino hacia una paz duradera”.
Familias divididas
La presidenta, que recibió al Papa en la Casa Azul, su residencia oficial, recordó que 70.000 familias siguen separadas desde la partición de la península a finales de la guerra (1950-53).
El Pontífice celebrará una misa para “la paz y la reconciliación” en la catedral de Myeong-dong en Seúl, el 18 de agosto, como colofón de su visita de cinco días. Reprimido en el Norte, el catolicismo prospera en el Sur. Los cristianos, entre todas sus diferentes Iglesias, son más numerosos que los budistas. Los católicos (10,7% de la población) integran una Iglesia dinámica, influyente, pero amenazada por cierto aburguesamiento que Francisco tendrá que intentar ayudar a disipar.
El Papa, quien envía sistemáticamente un mensaje a los países que sobrevuela en sus viajes, transmitió sus “mejores deseos” al presidente chino Xi Jinping y a sus “conciudadanos” e imploró por “la bendición divina de paz y bienestar” para China.
“Hemos tomado nota de la posición del papa Francisco”, respondió Hua Chunying, portavoz de la diplomacia china.
“China siempre mostró sinceridad para mejorar sus relaciones con el Vaticano. Estamos dispuestos a continuar los esfuerzos para promover un diálogo constructivo”, añadió.
Fuente: elliberal.com.ar
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